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Principios del trabajo al pastel   

Por Carlos Casu  

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Este texto lo pongo para tratar de contestar a diversas preguntas que otros compañeros me han hecho últimamente sobre el pastel. No es un curso ni un tutorial y no pretende en absoluto enseñar como se pinta al pastel. Esto no es más que la reunión de una serie de informaciones y conceptos prácticos que a mí me han servido y que por eso considero útiles para quién quiera trabajar con esta técnica. Algunas de estas informaciones si aparecen en textos y cursos que circulan por la red aunque no siempre vienen juntas y otras nunca las he visto escritas pero me parecen tan básicas que creo que deben ser conocidas. Había pensado en incluir ejemplos gráficos, sobre todo en el apartado de color, pero finalmente he decidido que es mejor que cada uno experimente por su cuenta sin mediatizarse por lo que yo pueda decir, pero sí incluyo ejemplos de obras terminadas de muchos artistas para poder ver hasta donde es posible llegar con este medio.

La historia.
En la web hay bastantes apuntes históricos sobre el pastel que es muy fácil encontrar si a alguien le interesa. Uno de los más completos está en la versión inglesa de Wikipedia.

El material.
El pastel es una derivación moderna de la más antigua forma de representar que tiene el hombre y los ejemplos más remotos son las pinturas rupestres, mucho antes de que el concepto “arte” fuera enunciado. Los pigmentos utilizados eran óxidos naturales y las pinturas aún hoy se conservan , así que parece que es una técnica duradera aunque , eso sí, delicada. Los pasteles actuales se presentan en forma de barras cilíndricas y además hay barras prismáticas. Se puede pintar con cualquier de las dos pero las que se usan preferentemente son las primeras por que son más blandas, más grandes y tiene más variedad de tonos. Las segundas, más duras, se pueden usar igualmente pero se gastan enseguida por lo que su mejor uso sería para matizar y para resaltar o hacer detalles. También existen los llamados lápices de pastel que son muy duros y también pueden servir en ciertos casos para retoques. Además de esto existe un material que a veces se tiende a confundir con el pastel pero no tiene nada que ver, se trata de los llamados pasteles grasos o pasteles al oleo. Ignoro por que se a estos se les llama pasteles pero es un error que incita a la confusión, puesto que no se parecen en nada al verdadero pastel o pastel seco.

La calidad del pastel.
Las barras de pastel mezclan pigmento puro con un tipo especial de arcilla en determinado porcentaje. A mayor cantidad de pigmento mejor calidad pictórica y menor dureza, por lo tanto más fragilidad y por supuesto mayor precio. Hay muchas marcas de pastel de diversa calidad pero en nuestro país las que mejor se pueden encontrar son Rembrandt, la más usada y de calidad suficiente, y además Winsor Newton, Sennelier y Schmike, estas dos últimas de excelente calidad. Hay muchas otras marcas pero en nuestro país es casi imposible encontrarlas y sólo se pueden conseguir por encargo o a traves de webs extranjeras.

Colores.
Los pasteles se fabrican en gamas de colores que graduan en diversas intensidades, normalmente cinco. Los pasteles se pueden conseguir en cajas o sueltos, siendo lo primero la mejor opción para empezar y luego ir completando gamas.
¿Por qué es importante disponer de muchos colores? El pastel al ser una materia seca no mezcla como lo harían las técnicas húmedas como el oleo o la acuarela. Así que por ejemplo, no se puede obtener un gris mezclando un color y su complementario como se obtendría por la mezcla en oleo de amarillo cadmio y un violeta más blanco. Si lo hacemos veremos que lo que nos sale es un color extraño, con tinte amarillento o violaceo, lo cual no deja de ser útil e interesante para otras cosas, pero no sacaremos nunca ese gris que buscamos y que debe estar ya hecho. Es por esto que hay que disponer de suficientes colores para no limitarnos el tipo de obras a realizar. Los pasteles se mezclan matizándose unos a otros, por eso es posible aplicar un fondo de sombra tostada y matizarlo perfectamente con azul cobalto de lo que obtendríamos un color indeterminado pero muy útil para hacer por ejemplo sombras muy oscuras sin recurrir al perjudicial negro. Es evidente que si no se dispone de algunos de los tonos adecuados al modelo se pueden sustituir por otra gama, pero entonces habrá que hacer la transposición con todos los colores del modelo por que si no el equilibrio de color se vería alterado. El número de colores disponibles irá en función del presupuesto y de lo que se quiera pintar ya que si se van a hacer preferentemente retratos no habrá que tener un montón de verdes, azules o amarillos como si se hace más paisaje. Lo normal es empezar con una caja y luego ir ampliando con tonos raros, grises, tierras, etc, que son los que casi no vienen en las cajas estándar. Lo normal es que no coincida exactamente ni uno sólo de los tonos del modelo con lo que tenemos por eso es muy importante saber matizar con nuestra gama particular.

Conservación y limpieza de las barras.
Lo ideal son las cajas de madera especiales que llevan unos nichos en goma espuma para cada barra ya que de esa forma no se rozan unas con otras ni se ensucian. Si esto no fuera posible o ya no nos caben más lo mejor es guardar los pasteles en cajitas separadas por gamas, amarillos, verdes, grises, etc. Para limpiar las barras de la contaminación del color sobre el que se han pasado lo mejor y más ràpido es usar un trapo de algodón que se debe usar cada vez que notemos que la barra está sucia. Una camiseta de algodón vieja da para sacar un montón de trapos.

El papel.
Se sabe que con el pastel se puede pintar casi sobre cualquier papel o superficie y es cierto, pero también lo es que si el soporte no es bueno el pastel simplemente o no agarra o se desprende en más o menos tiempo. El papel debe tener el mordiente suficiente para permitir que se acumulen las partículas de pigmento en capas sucesivas sin desprenderse, por eso hay papeles especiales para pastel de gran calidad y que permiten dar innumerables capas sin que el pigmento se desprenda o se aglutine. Además es conveniente que el papel esté libre de ácidos, eso lo suele indicar el fabricante. El papel más conocido es el Canson M Teintes que puede servir en la mayoría de los casos pero los hay mucho mejores aunque son más caros. Papeles especialmente fabricados para pastel son el Sennelier Pastel Card y el Sanfix pero hay muchos tipos de papel que también sirven como los de grabado, acuarela, cartoncillo, etc, siempre en grano fino. Si se utiliza el papel Sennelier es muy importante pasarle antes una paletina suave para eliminar el polvillo superficial. Lo importante es que el soporte “acepte” el pastel sin protestar y si eso no está garantizado no lo sabremos hasta probarlo. Además del papel existen imprimaciones especiales que se pueden aplicar sobre cualquier soporte del tamaño que sea y que permiten hacer trabajos muy grandes y sobre superfices rígidas como tabla o lienzo pero estas no son fáciles de encontrar.

El soporte del papel.
El papel debe ser fijado a un soporte para que esté estable y lo mejor es un tablero más grande que el papel. La medida más grande de papel Canson o Sennelier es de 65x50 pero conviene tener un soporte mucho más grande por si hiciéramos algún día un tamaño mayor. El papel se debe fijar con cinta de carrocero por los cuatro lados tapando un margen suficiente para agarrar bien el papel. Al terminar la obra esta cinta se retira con suavidad tirando de los extremos de forma paralela al papel. No se deben utilizar otros tipos de cinta adhesiva por que al retirarla nos podemos llevar parte del propio papel. Tampoco es recomendable utilizar chichetas o sujetarlo con pinzas por que dejan marcas y no sujetan con la suficiente firmeza. Hay que tener en cuenta que al hacer un pastel grande hay que mover la mano muchísimas veces sobre toda la superficie y debe estar bien sujeto.

El fijador.
El fijador para pastel es el mismo que para carboncillo o lápiz y se presenta en spray. Lo que hace el fijador es aglutinar las partículas de pigmento pegándolas entre sí, pero no al papel, es decir si este es malo da igual cuanto fijador le pongas por el contario si el papel es de buena calidad apenas hará falta usar el fijador. El peligro de fijar demasiado es que las partículas tienden a apelmazarse lo que puede ser fatal para el pigmento, aparecer bolitas, desprenderse, etc. Dependiendo del papel habrá que fijar más o menos veces. Si el papel es muy bueno, con fijar al final o un par de veces entre varias capas es suficiente, siempre de forma muy ligera y a una distancia prudencial por que si lo acercamos demasiado se producirá una mancha.

La postura.
La mejor forma de pintar al pastel es sobre caballete de forma totalmente vertical. Esto no es sólo por que nos permite separarnos cada poco tiempo para observar desde lejos lo que vamos haciendo, lo que es siempre necesario, si no también por que así el polvillo que va cayendo lo hace sobre el soporte del caballete y no sobre el papel. Para evitar que el soporte del caballete acabe completamente empolvado lo mejor es forrarlo con plástico del que venden para envolver alimentos y cambiarlo cada cierto tiempo.

Las herramientas.
Para pintar al pastel se necesitan cosas tan simples como trapos de algodón y los dedos. Los trapos son para limpiarse los dedos cada vez que se cambia de color y también para limpiar la punta de las barras que siempre se ensucian del color sobre el que han pasado. No hay que usar difuminos como los de carboncillo por que lo que ocurriría es que ensuciarían todo aquello que rocen. Al pintar con los dedos disponemos en realidad de cuatro pinceles, o cinco si eres capaz de usar también el pulgar, pero lo normal es usar los índice y medio y el meñique para superficies pequeñas.

Dibujo previo.
Dependiendo del tema un pastel se puede hacer directamente, con un pequeño encaje o requerir un dibujo previo más elaborado. El mejor material para hacer los dibujos previos es el lapiz Comté, en blanco si el papel es oscuro y sepia o sanguina si es claro, el negro no es muy recomendable. También puede servir un lápiz de pastel o incluso un lápiz de color, pero nunca un carboncillo por que mancharía todo lo demás.

Valoración de luces.
El pastel usa el mismo sistema de valoración de luces que el oleo, es decir primero se manchan los planos lejanos y dentro de estos las sombras y luego se valoran los planos que se van aproximando. A partir de ahí se van construyendo planos y sacando luces ya que al ser una materia opaca los colores claros tapan a los oscuros fácilmente aunque esto no siempre funciona igual y dependerá de la calidad del pastel y otras cosas que sólo se saben por experimentación. Los detalles se deben dejar siempre para el final cuando la obra está perfectamente valorada en luces y tonos.

Blanco y negro.
Se tiende a pensar que lo más oscuro es el negro y lo más claro el blanco. Aunque el color negro siempre viene en las cajas de pastel, lo mejor es cogerlo y guardarlo en un cajón con llave para no equivocarse por que cuando se aplica se mancha todo y se nota muchísimo. Los valores más oscuros en pastel se consiguen usando tonos como azules o grises muy oscuros como el Davis y tonos como la sombra tostada de forma que se puede crear un tono muy oscuro pero que sin embargo contiene siempre un matiz, cosa que con el negro al ser no-color es imposible. Por supuesto si queremos pintar un pastel de un estilo especial y va negro… pues va negro, pero en paisaje, figuras, bodegones, etc, su uso puede estropear la obra. En cuanto al blanco pasaría algo parecido pero al revés y sólo hay que hacerse una pregunta…¿qué es realmente blanco? Veremos que casi nada lo es de forma pura, así que se usa con cuidado y en pequeños toques pero nunca para tratar de “aclarar” otro tono por que lo que hace es degradar el pigmento y dejar el color desvahído y pobre. Así que por ejemplo, para dar una luz a un naranja, aplicaríamos un naranja más claro y sólo un pequeño pase de blanco sin apretar si hay algún reflejo.

Manchado.
Las manchas de color previas deben estudiarse con cuidado y esto es muy importante por que es lo que va a conferir la luz y la clave tonal que queramos dar, por esto a veces se usa más tiempo en crear esta “base” que en hacer el resto de detalles. Si la base está mal hecha el trabajo ya no tiene arreglo y es mejor comenzar otro. Por ejemplo, si la clave tonal del modelo es una luz grisacea-azulada hay que plasmar eso lo primero de todo y elegir con mucho cuidado los tonos iniciales y los de matiz, por que si lo que nos sale es una luz violacea eso ya no se puede arreglar ya que cualquier mezcla posterior nos daría resultados inesperados. Si no se está muy seguro lo mejor es probar antes en un trozo de papel aparte hasta conseguir lo que buscamos.

Trazos.
Con las barras se pueden pintar de forma plana con toda la barra, apoyando la punta en diagonal o con el borde según se quieran conseguir masas, lineas, puntos, etc. Con un poco de práctica es muy fácil conseguir que algunas barras adquieran un perfecta forma de lápiz con punta, lo que nos será muy útil para retoques finales, lineas, brillos, etc. Una cosa muy importante es saber que la goma de borrar no se usa en pastel. Si un trazo sale mal se difumina y se hace otro pero como esto no se puede repetir muchas veces hay que estar muy seguro de cada trazo hecho.

Difuminado.
El difuminado es una técnica esencial en el pastel aunque no siempre hay que usarla. Normalmente se utiliza masivamente para fundir los fondos iniciales o masas de color grandes, pero después se puede aplicar el pastel directamente o con un leve toque difuminado como si se pintara con un pincel o una espátula. En realidad la cantidad y tipo de difuminado lo marca el tema y la propia técnica que se use. Como he comentado antes el difuminado se hace directamente con los dedos aplicando más o menos presión para graduar su intensidad.

Blancos en el papel.
Una de las formas de pintar al pastel es dejando que el papel respire, es decir, que se vean trozos sin pintar. Es por esto que se suele elegir el color del papel para que entone con el motivo, pero esto es un modo. El otro es pintarlo todo sin dejar blancos, exactamente igual que si se hiciera un oleo o acrílico. En este caso es indiferente el color del papel pero habrá que estar seguro de no quedan zonas sin pintar.

Como es la pintura al pastel.
Si ya has practicado otros medios, sean estos cuales sean, sabrás que todos tienen sus trucos para facilitar las cosas, muchos son conocidos públicamente y otros sólo por el creador y con suerte unos pocos más. En el pastel no hay trucos, o al menos yo no los conozco. No ha aditivos ni medios para ampliar las opciones de lo que tienes delante. No hay líquidos enmascaradores que te permitan reservar zonas. No hay texturas que se puedan mezclar para producir efectos. No se puede borrar un error si no sólo disimularlo. No se pueden preparar las mezclas aparte y calibrarlas antes de pasarlas al papel…y además cuando elaboras el dibujo inicial se borra a los pocos minutos de empezar y a veces casi tienes que dibujar directamente con el color. Parece que esto desanima pero es todo lo contrario por que antes o después te das cuenta de que las propias exigencias del medio te hacer pensar en el modo de resolver cada nuevo problema y eso llega a ser apasionante, sobre todo si lo consigues.

La actitud.
Al principio el pastel puede llegar a desesperar debido al grosor del elemento con el que se trabaja y que hay que aprender a dominar. La actitud ideal al iniciarse es no buscar el parecido con el modelo, si no tratar de captar elementos como la luz, el color, el volumen, los planos, la atmosfera… No hay que perder tiempo en el detalle de hacer exactamente una flor si esa flor no sale, si no buscar que la impresión final sea algo que nos sugiera una flor. Con la práctica llega la técnica y si además tienes la suerte de que alguien te enseñe directamente y sobre todo ves mucho de lo que hacen otros, los progresos aparecen rápidamente, por esto pongo al final enlaces a obras de artistas del pastel que a mí me gustan mucho y que cada vez que veo algo de ellos me entran más y más ganas de pintar al pastel. Por otro lado el esfuerzo mental que te supone pintar al pastel ayuda luego muchísmo cuando haces cualquier otra técnica por que consigues los colores que quieres más facilmente, valoras mejor la composición y las proporciones y sobre todo modificas sustancialmente el modo de “ver”, que cambia radicalmente. En el pastel como en cualquier otro medio, es fundamental ir poco a poco y no plantearse hacer obras complicadas hasta no estar muy seguro de que se hace lo fácil y lo que “fácil” es simplemente aquello que seas capaz de hacer con más facilidad ya sea una simple flor o un complicado paisaje urbano, eso depende de cada uno. Uno de los temas que mejor se adapta al pastel es el paisaje, sobre todo el de horizontes abiertos y es un tema muy bueno para empezar y por supuesto para hacer siempre. Como se puede ver en los enlaces que siguen, cualquier estilo es posible, incluso los más realistas, así que es un medio que puede satisfacer cualquier camino que quieras seguir.

Conservación.
Las obras al pastel son muy delicadas por lo que si no se van a enmarcar hay que protegerlas. Lo mejor es el papel de seda o el papel celofán cubriendo toda la superficie y sujeto por detrás con celofan o clips laterales y siempre en carpeta. Si el papel tuviera poco cuerpo, como le ocurre al famoso Canson, se puede curvar y esto es puede ser peligroso, así que si nuestra obra merece la pena lo mejor es pegarla a un cartón pluma o similar con cinta adhesiva de doble cara o unos toques de cola blanca o adhesivo suave. Si el papel tiene mucho cuerpo esto no es necesario.

Enmarcado.
El pastel se debe enmarcar como la acuarela, con passpartout. Esto no es por estética si no para que haya una separación entre el papel y el cristal lo suficientemente grande como para que no se acumule una posible humedad que acabaría creando problemas. El cristal puede ser mate o brillo, aunque según los más ortodoxos lo ideal, aunque dé brillos, es precisamente el cristal normal. Si te lo puedes permitir y la obra merece la pena puedes ponerle el llamado cristal de museo, que no da reflejos como el cristal normal ni distorsiona un poco como el cristal mate. Según dicen los expertos si un pastel está bien conservado puede durar muchísimos años, pero si no lo está se puede estropear muy pronto.

 

 

 

 

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