Pintura al óleo primera lección
(Revisado y ampliado: marzo 2009
Miguel Antonio Fernández Fernández

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En este artículo se da una primera lección de pintura al óleo. Está pensada para una persona que no ha pintado nunca un cuadro, pero es capaz de dibujar y colorear. El nivel de dibujo que se pide es, por ejemplo, trazar un bodegón —frutas y jarrones— y poder imitar más o menos los tonos de los objetos.
En esta lección se explica la técnica más clásica y ortodoxa de la pintura al óleo, teniendo en cuenta la tecnología pictórica actual. Se basa exclusivamente en los conocimientos técnicos y no en los aspectos estéticos. Si usted ya está iniciado en la pintura puede saltarse las partes que ya conoce pero siempre es adecuado hacer un repaso y corregir posibles vicios.

Índice

    1. Conceptos previos
      1. ¿Qué es el color al óleo?
      2. ¿Cómo se presenta la pintura al óleo?
      3. ¿Qué es una paleta de pintor?
      4. ¿Qué es un pincel para óleo?
      5. ¿Qué es el disolvente?
      6. ¿Qué es una aceitera?
      7. ¿Qué es un medio?
      8. ¿Qué es un lienzo?
      9. ¿Qué es un barniz?
    2. Materiales: la lista de la compra
      1. Colores al óleo
      2. Pinceles
      3. Disolventes
      4. Soporte
      5. Materiales auxiliares
    3. Preparación de la paleta
    4. Colocación y postura
    5. Su primer motivo del natural
    6. Dibujo del motivo en el lienzo
    7. Colocación de los colores y utensilios
    8. Primera capa o «manchado»
    9. Capas de pintura final
    10. Cómo «fundir» colores
    11. Cómo eliminar errores
    12. Cómo mezclar algunos colores
    13. Firmar el cuadro
    14. Cómo limpiar la paleta
    15. Cómo limpiar bien los pinceles
    16. Cómo se ha de secar y conservar el cuadro
    17. Cómo se ha de barnizar el cuadro
    18. Final

1. Conceptos previos
1.1. ¿Qué es el color al óleo? Es la mezcla en una máquina especial del pigmento con aceite de linaza. El pigmento es una materia en forma de polvo muy fino que da el color y el aceite de linaza hace que se mantengan unidas las partículas del pigmento. Cuando la pintura se seca las partículas permanecen pegadas para siempre, de forma similar a cualquier otra pintura de paredes o de puertas. El término «óleo» procede del latín oleum, que significa aceite. La pintura se seca en varios días, dependiendo de la composición química del pigmento. La ventaja del óleo es precisamente que mientras permanece fresca se puede modificar y perfeccionar el color. Además cuando se seca, el color no cambia, cosa que ocurre en otras técnicas. Se venden básicamente dos tipos de óleo: pintura para «estudio» consumida por pintores aficionados y pintura para «artistas» o «extra fina» de mayor calidad para artistas profesionales.
1.2. ¿Cómo se presenta la pintura al óleo? Se compra en pequeños tubos metálicos, parecidos a los tubos de pasta de dientes. Hay tubos de 20, 60, 150, 200 centímetros cúbicos, algunos colores se expenden en latas de 500. Para su uso se desenrosca el tapón, se extrae el óleo apretando el tubo y se deposita en una paleta de pintor. Inmediatamente se enrosca el tapón.
1.3. ¿Qué es una paleta de pintor? Es una lámina de madera con forma rectangular u ovalada. Las típicas presentan forma de riñón. Tienen un agujero por el que se introduce el dedo pulgar. Con el resto de los dedos se pueden sujetar unos cuantos pinceles. En la paleta se depositan pegotes de pintura y en el centro se hacen las mezclas. Cuando se termina de pintar se limpia la zona de mezclas, ya le diré cómo. Hay quien prefiere poner la paleta sobre una mesa en vez de tenerla siempre cogida. Es importante el tamaño; en general, la paleta, una vez cogida, no debe superar el hueco del codo.

      1. ¿Qué es un pincel para óleo? El pincel se compone de tres partes: el pelo, la virola o férula y el mango. El pincel de óleo tiene un tamaño aproximado de 23 centímetros. El pelo del pincel se extrae de la piel de ciertos animales. A los pelos duros se las llaman «cerdas» y proceden de cerdos o jabalíes. A estos animales se les corta el pelo una vez al año del mismo modo que se hace con las ovejas. La mejor cerda para pinceles de óleo procede de China, es la variedad Chungking. También se hacen pinceles de pelo suave, como por ejemplo el de meloncillo o tejón. Finalmente los pinceles de pelo muy suave, se fabrican de marta roja tipo Kolinsky. Actualmente existen pinceles de fibra sintética que imitan a los naturales. Se distinguen las siguientes clases de fibras: suaves como las de Toray y Takatsu; intermedia como las Tadami y Teijin; duras como la de Tekady. Con respecto a los pinceles lo mejor es empezar adquiriéndolos buenos e ir aumentando su número poco a poco.
      2. ¿Qué es el disolvente? Como la pintura al óleo es pastosa, se necesita transformarla a un estado menos pastoso, para ello se mezcla con un poco de disolvente o diluyente. Existen para el óleo tres tipos de disolventes: la esencia de trementina rectificada, el aguarrás mineral y el disolvente sin olor. La esencia de trementina es el disolvente más tradicional, la mejor variedad es la «esencia de trementina rectificada» la más refinada y pura. Cuando se evapora, la esencia de trementina desaparece por completo. La que se venden en droguerías destinada a pintores de brocha gorda están menos refinadas. Cuando la compre ha de estar completamente transparente. Si posee un tono amarillento es porque está en mal estado. El aguarrás mineral es un sustituto de la esencia de trementina que se obtiene del petróleo, recibe el nombre común de «símil del aguarrás» o «sustituto del aguarrás», no envejece como la trementina y es de evaporación algo más lenta, desapareciendo también por completo. El problema de la esencia de trementina y del aguarrás mineral es su fuerte olor. Para solucionar dicho problema se ha inventado el «disolvente o diluyente sin olor», que es un aguarrás mineral desaromatizado. Si está en una academia con muchos alumnos, el profesor puede pedirle que use esté tipo de disolvente, pues la acumulación de vapores de la esencia de trementina y del aguarrás mineral puede llegar a marear al alumnado. No confunda la palabra disolvente con «disolvente universal», ya que este último no se usa para la pintura al óleo.
      3. ¿Qué es una aceitera? Se compone de uno o dos pequeños pocillos que se coloca en la paleta mediante una pinza y que se llena de disolvente o medio. No es el lugar donde limpiará los pinceles, para ello necesitara un tarro de mermelada o algo parecido. Se le llama aceitera porque los pintores antiguos lo llenaban de aceite de linaza, para disolver la pintura, pero actualmente se llena con un medio o médium.
      4. ¿Qué es un medio? Es un diluyente de la pintura para fluidificarla, pero que no se evapora como la esencia de trementina, sino que formará parte de la capa de pintura para siempre. Un medio tradicional de pintura al óleo es la mezcla al 50% de aceite de linaza purificado y esencia de trementina. Los fabricantes de productos para las bellas artes ofrecen actualmente «medios para pintar» que superan a los medios tradicionales. En su comercio habitual puede pedir un folleto de materiales auxiliares donde consultar los medios que se ofrecen.
      5. ¿Qué es un lienzo? Es el soporte sobre el que se pinta, del mismo modo que el papel es el soporte de una pintura a la acuarela. Se compone de tres elementos: el bastidor, la tela y la imprimación. El bastidor es un marco de madera al que se grapa la tela de forma que quede tensa, como un tambor. A la tela se le ha aplicado previamente una primera capa de pintura para que el óleo se adhiera perfectamente al soporte. Dicha capa de pintura recibe el nombre de «imprimación». Existen dos tipos de lienzos: los de «estudio» y los de «artista». Los de estudio son de tela de algodón y poliéster, es un lienzo más corriente. En cuanto a las imprimaciones existen dos variedades: las de «aceite» y las «universales». Las de aceite sólo sirven para pintar al óleo; en las universales, además se puede pintar con pinturas acrílicas. En su comercio de bellas artes, pida una tarjeta en la que se describen todas las medidas de lienzos que se venden. Detrás del cuadro, el bastidor tiene unas cuñas para mantener tensa la tela. Es mejor que las clave suavemente con un martillo antes de pintar el cuadro.
      6. ¿Qué es el barniz? Es un líquido transparente que se vende en tarro o en spray con el fin de aplicar una capa protectora a la pintura al óleo. El barniz puede ser brillante, satinado o mate. Las pinturas al óleo necesitan barniz para prolongar su conservación.

2. Materiales: La lista de la compra.
Algunas marcas de pintura al óleo de tipo «estudio» que existen en España: Amsterdam, Garvi, Goya, Mir, Pizarro, Tiziano, Van Gogh…

2.1. Colores de óleo:
Blanco de titanio 60 cc.
Amarillo claro azo 20 cc.
Ocre amarillo 20 cc.
Rojo medio azo 20 cc.
Carmín oscuro 20 cc.
Azul ftalo 20 cc.
Verde ftalo 20 cc.
Tierra sombra tostada 20 cc.

2.2. Pinceles:
Pincel de fibra suave mango corto (Toray) del n.º 2.
Pinceles planos de cerda de mango largo de los n.º 4, 6, 8 y 12. Si los prefiere puede usar los redondos.

2.3. Disolventes:
Disolvente o diluyente sin olor
Medio para pintar al óleo, tarro de 75 ó 100 cc.

2.4. Soporte:
Lienzo del tamaño 6 figura
El lienzo se puede sustituir por una tablilla —de tablex o DM— con el lienzo encolado (de venta en comercios de bellas artes).

2.5. Material auxiliar:
Témpera gris clara (tarrito de 50 cc. de plástico o cristal).
Carboncillo, de varilla muy fina.
Tarro de mermelada vacío con su tapa.
Aceitera (preferible con tapón de rosca) o un pequeño tarro de cristal de 50 cc aproximadamente.
Trapos.
Paleta de madera.
Espátula de óleo mediana.
La mayoría de los materiales se suelen transportar en un maletín de pintor.

3. Preparación de la paleta
La paleta de pintor puede comprarse con la superficie barnizada o sin barnizar. En el caso de que se adquiera sin barnizar, ha de aplicarle unas manos de medio para que no absorba la pintura al óleo. Con un pincel, por ejemplo, del n.º 12 o una brocha pequeña aplique una capa de medio o barniz y déjelo secar. Necesitará dar en total dos o tres manos para que la superficie de la paleta quede totalmente sellada. Aplique el medio sólo por la cara donde se va a trabajar con la pintura.

4. Colocación y postura
Suponiendo que la persona es diestra —si es zurda se hará de forma contraria—.
El caballete se coloca en frente del alumno. La parte superior del lienzo debe quedar a la altura de la frente del alumno. Debe acostumbrarse a no dejar pinceles o tarros en el travesaño de apoyo del caballete donde está el lienzo —nada más provoca accidentes—.
Se vestirá con bata o ropa cómoda «manchable». Los pantalones o faldas también deben ser «manchables» pues suelen quedar expuesto a accidentes. En principio pintará sentado, para evitar la fatiga.
A su derecha tendrá una pequeña mesa auxiliar baja que le quede a la altura de su codo, donde colocará abierta la caja de pinturas, el tarro con el disolvente, la aceitera con el medio, los trapos y pinceles. Si no dispone de mesa la caja de pinturas se colocará en el suelo a la derecha del alumno, con cuidado de no tirar objetos con los pies.
Por la izquierda del caballete se contemplará el modelo a pintar, que para este primer cuadro será un bodegón. Deberá quedar lo más cerca posible del alumno.
Si la luz es de una ventana, le entrará por la izquierda evitando los reflejos que produce el brillo de la pintura. Si la iluminación es artificial, lo mejor son los tubos fluorescentes de temperatura de color igual o superior a 84 —blanco cálido—. También se pueden usar bombillas ecológicas de tono cálido.

5. Su primer motivo del natural
Sobre una mesa se colocaran los modelos. Elija tres o cuatro. Cada objeto tendrá una altura diferente. Coloque un trapo sobre la mesa que haga de mantel, preferible de un color claro, no blanco. Ponga un fondo oscuro, por ejemplo, una cartulina marrón. Elija objetos como frutas más bien redondeadas (manzana, melocotón, naranja, pera…). Evite frutas pequeñas, como uvas, cerezas…, también la fruta abierta, con rajas o mordeduras. Elija cacharros de cerámica de un solo color o como mucho dos, y que no tenga dibujos de adorno. Los cacharros serán simétricos, como los búcaros y no asimétricos, como las teteras. No ponga objetos transparentes como cristal, botellas claras. Tampoco elija objetos metálicos como latas, cubertería, bandejas de plata.
El fin, como ve, es ponérselo lo más fácil posible, evitando modelos complicados para pintar.
Coloque el objeto más alto en el centro pero un poco desviado hacia la derecha o hacia la izquierda. Después coloque los demás objetos. No ponga los objetos unos al lado de otro, en fila, sino de forma que se solapen —que uno tape parte del otro—.
Ilumine el modelo con un flexo de forma que reciba luz entre frontal y lateral. Los objetos se deben ver redondos y no planos, con algo de sombra proyectada.

6. Dibujo del motivo en el lienzo
Coja un carboncillo muy delgado. Si es muy largo y le molesta, córtelo por la mitad, se parte muy fácil simplemente con las manos.
Cuando dibuje, no coja el carboncillo como su fuera un lápiz, sino con el índice y el pulgar, de forma parecida a como el director de orquesta coge la batuta. Para dibujar detalles, sí podrá coger el carboncillo como un lápiz.
Usted hará los trazos de forma suelta y repetida, primero haciendo unas líneas finas y después reparándolas poco a poco para hacerlas más negras.
No importa que apoye la mano en el lienzo. No se preocupe si emborrona alguna parte ya dibujada, porque al final se borrará todo lo que haga al carboncillo.
Realizará un dibujo en el que se tracen sólo los contornos de los objetos. No trace las sombras. Dicho dibujo ha de estar hecho con unas líneas finas pero suficientemente negras.
Borre todo lo que sea necesario si se equivoca. El carboncillo se limpia fácilmente con un trapo. Insista con el trapo en la zona a borrar, no tenga miedo, pero tenga cuidado de no hacer un bollo en el lienzo.
No se tome el trabajo del dibujo a la ligera. Dibuje bien, de forma que cada objeto esté claramente definido. Si su cuadro está mal dibujado, a la hora de pintar tendrá difícil solución. Una cosa es arreglar detallitos que se nos han pasado y otra cosa reparar defectos graves de dibujo. Recuerde la siguiente frase: «DEBAJO DE UN GRAN CUADRO HAY UN GRAN DIBUJO». Evidentemente el dibujo no será tan importante si va a realizar un cuadro abstracto.
Cuando esté satisfecho del dibujo a carboncillo, lo repasará con pintura a la témpera. Le he recomendado un color gris claro para que se vea el trazo, pero de forma que no resalte mucho. Diluya un poco la pintura con agua para trazar líneas con facilidad.
Repase todo el dibujo con líneas finas. Puede apoyar la mano en el lienzo. Aunque se emborrone un poco no lo perderá, se notará el trazo.
Cuando haya repasado el dibujo con la témpera, debe esperar que se seque bien, por lo menos 10 ó 15 minutos. Observe que la témpera no brilla mirando el lienzo a ras, lo que querrá decir que la témpera está completamente seca.
Finalmente coja un trapo y limpie bien los restos del carboncillo. Las líneas de témpera permanecerán, en todo caso se aclara un poco. Según la calidad del carboncillo y de la imprimación del lienzo, éste quedará más o menos limpio. Si se ve algún rastro de carboncillo tampoco importa demasiado.
A la hora de hacer el dibujo en el lienzo existen muchas posibilidades. Se puede hacer sólo con el carboncillo y después pintar encima, aunque se ensucia algo más el color. Algunos fijan el carboncillo aplicándole una capa pulverizada de fijativo. Otros artistas dibujan con óleo diluido en disolvente. También hay quien dibuja con acuarela, con pintura acrílica o con barra de pastel.
Es preferible que no dibuje a lápiz, porque es más difícil de borrar. Si lo hace procure usar líneas finas.
En principio, como se encontrará más inseguro, dibuje al carboncillo y después repáselo a témpera. Dibuje el motivo lo mejor que pueda.

7. Colocación de los colores y utensilios
Parece una tontería, pero la colocación de los colores tiene cierta importancia. Lo fundamental es que siempre coloque cada color en el mismo lugar. De esa forma la mano se acostumbrará a ir automáticamente a por el color. Si cada vez pone el color en un sitio diferente, tendrá que estar buscándolo una y otra vez por la paleta. Le recomiendo el sistema clásico que consiste en poner los pegotes de pintura cerca del borde superior y desde la mano hacia el codo en el siguiente orden: Blanco, amarillos, ocres, rojos, carmín, azules, verdes, los tierras y el negro.
Es importante que en la paleta se eche solamente la cantidad de color que se va a gastar en una sesión de trabajo. Una sesión es el tiempo completo que va a poder trabajar en un solo día. Si un día va a poder trabajar 2 horas, esa es su sesión de trabajo. Si un día de vacaciones va a poder trabajar 5 horas, esa es su sesión de trabajo. Por tanto, eche sólo la pintura que va a poder gastar. Le ruego encarecidamente que sea tacaño, le va a traer más ventajas que inconvenientes. La primera ventaja es técnica: la pintura fresca, es decir, recién sacada del tubo, hará que su cuadro se conserve mejor. Sin embargo, si usa pintura que está medio seca e intenta reciclarla, va a provocar problemas de grietas en su cuadro. Si no va a usar un color, no lo eche en la paleta. Sí, parece una tontería que se lo diga, pero el impulso de los estudiantes es echar todos los colores «por si lo van a usar» y luego se quedan en la paleta desperdiciados.
La primera regla que debe tener muy, muy en cuenta es: «SIEMPRE PINTAREMOS CON ÓLEO RECIEN SACADO DEL TUBO, FRESCO. PROHIBIDO RECICLAR PINTURA MEDIO SECA».
Si echa poca pintura y le falta, siempre puede abrir el tubo y extraer más; pero si echa pintura de más, no la podrá volver al tubo, a la semana, cuando vuelva a clase, la pintura estará con una costra, y será un material peligroso para la estabilidad del cuadro.
En principio, a mis alumnos y alumnas, les recomiendo que echen en la paleta una cantidad parecida a un gusano de seda, a un garbanzo o a una lenteja, según la importancia del color. Por ejemplo, del blanco se echa la cantidad parecida a un gusano, de los colores de tono medio como un garbanzo y de los colores oscuros, que casi siempre intervienen menos, como una lenteja. Es evidente que su usted va a pintar un fondo de marrón oscuro, no va a echar una lenteja, extraerá más, pero quédese corto, más vale abrir el tubo cuatro veces que tener que tirar lo que sobra.
Algunos artistas ponen una aceitera de dos pocillos en la paleta, uno con esencia de trementina y el otro con el medio.
También se suelen coger varios pinceles que se estén usando con la mano que sujeta la paleta, pero si lo prefiere los puede ir dejando en la mesa auxiliar.
La esencia de trementina que hay en la aceitera es para adelgazar la pintura, pero no es para limpiar los pinceles, para ello lo mejor es un tarro de mermelada en el que se echan unos dos dedos de disolvente. Cerca del tarro tendrá un buen trapo para limpiar los pinceles mientras trabaja.

8. Primera capa o «manchado»
El manchado es aplicar sobre el lienzo una capa de color diluida con el fin de eliminar rápidamente el blanco de la imprimación. Es como un primer ensayo o prueba del color. No se preocupe si no logra exactamente el tono, ya que éste se conseguirá en sucesivas capas.
El manchado no es imprescindible, el artista puede aplicar directamente el color exacto, todo depende de su pericia.
Pero el manchado para muchos artistas no es un relleno provisional del color, sino que lo consideran parte importante del cuadro. Un manchado bien hecho, si satisface al artista, puede convertirse en un cuadro completamente acabado.
En su caso, al ser una persona que empieza, no se preocupe de estas apreciaciones y considere su manchado como un medio de empezar y de quitarle el blanco al lienzo.
Proceda de la siguiente forma. Tome un pincel del n.º 12, mójelo en la trementina y sin que gotee, es decir, un poquito escurrido, llévelo a la zona de mezclas de la paleta, allí coja también un poco de color y disuélvala. Debe evitar que caigan chorreones por la paleta. Si le ocurre es porque la pintura está muy diluida. La pintura debe estar más bien poco diluida que muy «aguada».
Una vez diluida la pintura empiece a rellenar el fondo. La pintura no se aplica como cuando se pinta una puerta con brochazos desde arriba hacia abajo, sino con movimientos en zigzag. No le puede ocurrir que por el lienzo caigan chorros de pintura o regueros, ni que, aunque el pincel esté boca arriba, le caigan chorros por el palillero del mismo y se ensucie la mano. Todo eso ocurre porque, simplemente, está diluyendo excesivamente el óleo. Una pintura poco diluida quedará lisa, sin chorreones, no transparente como una acuarela, sino más bien como una pintura a la témpera.
De los motivos que va a pintar, cubra primero el fondo, después el mantel y finalmente los cacharros y las frutas. Utilice los pinceles del tamaño adecuado para el espacio que va a pintar.
Para limpiar bien el pincel, métalo en el tarro de mermelada y remuévalo en el fondo, escúrralo en las paredes del tarro y después séquelo en el trapo. Repita la operación varias veces hasta que el pincel quede como nuevo. Algunos artistas tienen dos tarros con disolvente. Primero quitan la pintura gruesa en el trapo, lo sumergen en el primer tarro frotando en el fondo, después lo secan en el trapo, a continuación lo introducen en el segundo tarro, volviéndolo a secar: el pincel queda perfectamente limpio.
Cuando acabe el manchado tiene dos opciones: una, seguir pintando; otra, dejar que el cuadro se seque. Le recomiendo el segundo, deje que la pintura se seque, cosa que ocurre en tres o cuatro días. Si está en una academia, déjelo para la semana siguiente.
En resumen, el manchado es para quitarle el color blanco al lienzo y aproximarse al tono de los objetos. Hay que diluir el óleo con disolvente, pero sin que llegue a chorrear. La pintura ha de ser lisa. No debe quedar como una acuarela, muy aguada. Es importante dejar que esté seco por lo menos al tacto.

9. Capas de pintura final
Después del manchado, vienen las verdaderas capas de óleo. A partir de ahora las capas serán cubrientes, espesas o, si son diluidas, no se parecerán a las del manchado.
Le voy a dar una nueva regla, a partir de ahora: «PROHIBIDO DISOLVER LA PINTURA CON ESENCIA DE TREMENTINA, AGUARRÁS MINERAL O DISOLVENTE SIN OLOR». Si necesita disolver la pintura lo hará con un MEDIO especialmente comercializado para pintar.
En la capa final o finales podrá usar la pintura de las siguientes formas:
a) Tal como sale del tubo, es decir sin diluir, pero aplicándola de forma lisa, plana, con las mínimas huellas del pincel.
b) Tal como sale del tubo, pero muy espesa, es lo que se llama en forma de empaste o impacto, dejando muy marcada la huella del pincel.
c) Diluyendo el óleo con un poco de medio.
Para aplicar la pintura de la forma «a» es bien sencillo, por ejemplo, para hacer un verde, con el pincel toma un poco de amarillo y lo deposita en la zona de mezclas, con el mismo pincel toma un poco de azul y lo coloca junto al amarillo y empieza a mezclar los colores. Cuando considere que ya tiene el verde, sobre el lienzo dará una pequeña pincelada y comprobará que es el tono que desea. Que no es, pues modifica la mezcla echando más o menos amarillo o azul. Vuelve a poner una pinceladita, si es de su satisfacción empieza a pintar la zona de dicho color. No haga lo contrario: hacer una mezcla, pintar una zona entera y darse cuenta después de que no era exactamente el tono que deseaba. Por tanto, ha de trabajar en este orden: mezclar en la paleta, PROBAR un poco el color en el lienzo y, finalmente, pintar la zona deseada.
Tenga en cuenta que el color se hace en la paleta y no en el lienzo. No debería echar los dos colores en el lienzo y mezclarlos a ver si acierta.
Una vez que ha encontrado el color, aplique el óleo sobre el lienzo de forma lisa pero cubriente. No tenga la tentación de disolver la pintura para extenderla, eso es una trampa.
Tenga en cuenta que aplicar la pintura tal como sale del tubo es la forma más fiable y permanente de pintar, es como va a durar su cuadro más tiempo.
Para aplicar un empaste, como en el caso «b», evidentemente tiene que utilizar más cantidad de pintura. De la misma forma haga la mezcla en la paleta, pero mucha mayor cantidad, pruebe la pinceladita en el lienzo y cuando esté seguro aplíquelo con seguridad dejando la huella de las cerdas.
Para aplicar la pintura diluida, como en el caso «c», haga la mezcla en la paleta, moje con el pincel un poco en el medio y disuelva la pintura sin que chorree. Aplique la pintura en el lienzo que tampoco ha de chorrear. Ya sabe, si chorrea es que la ha diluido demasiado. Es un error que meta el pincel en el tarro donde se vende el medio, pues lo manchará de restos de pintura. El medio que se echa en la aceitera se guarda perfectamente si tenemos la precaución de comprar una aceitera con tapón de rosca. Tampoco es adecuado disolver la pintura directamente en el lienzo.
Puede cubrir una zona haciendo dos o tres capas. Por ejemplo, desea pintar en dos capas un fondo marrón. Diluya la pintura con el medio y aplique la primera capa, déjela secar hasta que tocándola no manche los dedos. Después aplique la segunda capa diluida o no y déjela secar.
De los medios que se pueden adquirir en el mercado, existen básicamente tres tipos: los medios alquídicos, los medios para pintar y los aceites.
Los medios alquídicos se venden en tarros, tanto en forma de gel espeso, como en forma líquida. Si no encuentra la forma líquida puede diluir el gel al 50% con disolvente. El medio alquídico es el que seca más rápidamente, una capa fina, como la de un manchado sin grumos, se encuentra seca al tacto en 10 ó 12 horas.
La forma más habitual de diluir el óleo es con los medios para pintar. Los hay de muchas clases: más rápidos y más lentos, según sus necesidades. Estos medios están generalmente compuestos de aceites, resinas y esencias. Tenga la precaución de comprar un medio que el fabricante especifique que no amarillea, para que su cuadro se conserve en perfecto estado.
El medio más antiguo para pintar ha sido el aceite. Se han usado dos tipos: el aceite de linaza o el aceite de adormidera. El aceite de linaza no se suele usar tal como viene en el envase sino diluido al 50% con disolvente. Es un medio de secado normal. Si emplea el aceite de adormidera, también ha de diluirlo al 50% con disolvente, pero prolonga el secado algo más que con el aceite de linaza. El problema de los aceites es que el de linaza amarillea los tonos claros, pastel y azulados. Ell de adormidera no se debe usar en capas inferiores y poner encima óleo puro.
Personalmente le recomiendo que use el medio alquídico o un medio para pintar. Evite los aceites.

10. Cómo «fundir» colores.
La técnica de fundir colores es la que más se usa en pintura. Por ejemplo, en una forma esférica existe un sombreado en el que se pasa de un color claro a otro intermedio y a un tercero oscuro sin que se noten los cortes entre tonos. Fundir en pintura es similar a lo que en dibujo se llama difuminar.
El primer truco para fundir bien colores es usar la pintura tal como sale del tubo, en forma lisa y sin diluir —o diluyéndolo muy escasamente—.
Primero ponga el color claro, por ejemplo, con un pincel lleno de amarillo. Después, ponga al lado el naranja, aplicado con un segundo pincel. Finalmente ponga el rojo, aplicado con un tercer pincel. Ahora tome un pincel de pelo suave y seco y funda el color amarillo-naranja con pequeños golpecitos y restregados hasta que no se note la unión y lo vea difuminado. Después con otro pincel suave y seco —o el anterior limpio y bien seco con el trapo— funda la unión naranja-roja.
Si la zona a fundir es muy pequeña, necesita un pincel pequeño, si es grande necesita uno grande. Los alumnos se empeñan en fundir una zona pequeña con un pincel grande.
Con un color diluido lo que pasa es que no hay casi pintura para diluir y el fundido queda como restregado y escaso de color. Por eso el mejor fundido sale con la pintura de tubo y aplicada de forma lisa.
Si no desea hacer un fundido muy delicado, sino más improvisado, puede poner dos colores uno junto a otro y fundir la unión usando el pincel que tiene el color más oscuro.
Los pinceles de punta redonda funden mejor que los planos.

11. Cómo eliminar errores
Supongamos que ha pintado una manzana y no le gusta cómo le ha salido, para corregir tiene que quitar el óleo cuando todavía está fresco y después pintar como si el lienzo estuviera en blanco.
Es un error corregir dicha manzana, dejando que se seque y pintando encima con óleo espeso que tape el error. El problema de corregir de esta forma es que con el paso de los años podría verse a través de la pintura, la imagen que había debajo. En pintura a esto se les llama «arrepentimientos». Ocurre mucho en cuadros antiguos, el artista, por ejemplo, pintaba un personaje, pero como no le gustaba lo tapaba. Al cabo de los siglos la pintura al óleo, aunque parece que cubre muy bien, se vuelve transparente y la gente se asusta porque piensa que en la pintura aparece un fantasma o espectro.
Para quitar la pintura y corregir errores siga los siguientes pasos:
1.- La pintura estará fresca y no seca.
2.- Quite toda la pintura que pueda con la ayuda de una espátula, sobre todo si ha puesto pintura espesa.
3.- Impregne un trapo con disolvente —esencia de trementina, aguarrás mineral o disolvente sin olor— y elimine la pintura sólo del objeto o motivo que va a corregir, si se sale un poco de los contornos no importa. La zona del lienzo quedará casi blanca o con restos del manchado seco.
4.- Pinte cuando todavía esté la pintura fresca para que se unifiquen los contornos y no se noten las uniones.
Pero puede que la pintura esté seca y decida corregir el motivo que no le gusta, en este caso eliminar la pintura con el trapo impregnado de disolvente. La pintura al óleo, aunque esté seca, no está completamente dura y se puede disolver con más dificultad, aunque cuesta más trabajo. No use disolventes fuertes, como por ejemplo «disolvente universal» que contiene tolueno, ya que eliminaría el óleo y podría dañar la imprimación, dejando al descubierto la tela del lienzo.

12. Cómo mezclar algunos colores
Teniendo en cuenta el colorido de los cuadros podríamos clasificarlos en los siguientes tipos:

    1. Cuadros muy coloridos. Cuando usted observa una zona, por ejemplo, de rojos, se da cuenta que existen muchas tonalidades que parecen vibrar.
    2. Cuadros con mezclas sencillas, más bien aburridas, porque el pintor no sabe darle variedad de colores. Es diferente que el cuadro esté hecho con una «gama restringida», es decir, con unos pocos colores porque el artista desea pintarlo así.
    3. Cuadros con mezclas «sucias». Este defecto se nota sobre todo en el sombreado de los motivos, porque el estudiante oscurece con marrón o negro o el material que usa no está limpio y va ensuciando las mezclas sin darse cuenta.

Empecemos por el último caso. El estudiante emplea colores sucios cuando se limita a aclarar un tono con blanco y a oscurecen con marrón o negro. Por ejemplo, si un objeto es azul, aclara la zona de luz con blanco, y le sale un celestón; después oscurece el azul con un poco de negro. Al hacer los fundidos de los tres tonos le quedan sucios, no da la impresión de vivacidad.
Otro problema es que hace una mezcla con un pincel, lo limpia ligeramente y hace una nueva mezcla usando el mismo pincel, sin darse cuenta de que tiene restos y acaba ensuciando dicha mezcla.
En el segundo caso, las mezclas salen monótonas porque el estudiante pasa de un color a otro, sin incluir tonos intermedios. Por ejemplo pasa del un amarillo claro a un verde oscuro fundiendo los tonos, pero no incluyen entre ellos un amarillo medio y un verde amarillento. Si funde sólo los dos colores le queda una mezcla monótona, si funde los cuatro tonos le queda una mezcla más rica.
El primer caso, el del cuadro colorido, se produce, como hemos dicho antes por la misma causa. Si usted ha comprado un solo amarillo, un solo azul, un solo rojo, un solo marrón, está condicionado a pintar, quiera o no, con tonos monótonos, aburridos. Si usted tiene cuatro tipos de amarillos, cinco tipos de azules, tres tipos de rojos y seis tipos de marrones, y los emplea, su cuadro tiene más posibilidades de ser colorido. Claro los estudiantes, por economía, compran los mínimos colores, los profesores les aconsejamos los más elementales, pero el gran colorido no va a salir.
A usted le han enseñado en la escuela que los colores primarios son el amarillo, el magenta y el cyan, y que mezclándolos se pueden lograr todos los demás. Sí, se pueden obtener más, pero conseguirá todos monótonos: un verde siempre igual, un violeta más o menos sucio, un naranja apagado. En la práctica, si desea pintar un paisaje muy rico en verdes, deberá mezclar todos los amarillos, verdes y azules que tenga a su alcance, y podrá obtener diecisiete tipos de verdes; si solo emplea un amarillo y un azul obtendrá como mucho cuatro o cinco verdes muy parecidos.
Por tanto, tenga en cuente la siguiente regla muy sencilla: «PARA OBTENER UNA GRAN VARIEDAD DE TONOS DEBE TENER GRAN VARIEDAD DE COLORES». Otra cosa es que usted elija pintar un cuadro sólo con tres tonos: blanco, negro y ocre, por ejemplo, porque busca alguna expresividad especial.
Cuando pueda adquiera más matices de colores.
Ahora estudiemos cómo conseguir mezclas más coherentes para aclarar colores.
No tomar un tono y añadirle blanco a la primera, pasar primero por matices del mismo color pero claros. El blanco se añade sólo cuando no tenemos otros tonos con que aclarar.
En su academia o de otros estudiantes habrá escuchado que el blanco es el que más se gasta, por eso lo compramos en tubo grande, pero tenga en cuenta que debería procurar usarlo lo menos posible. Regla: «ACLARE CON BLANCO CUANDO YA NO TENGA MÁS REMEDIO, ANTES ACLARE CON MATICES CLAROS».
Veamos unos ejemplos.
Queremos aclarar un amarillo oscuro. ERROR: aclaramos con blanco, añadiendo un poco al principio y después cada vez más. LO CORRECTO: pasamos del amarillo oscuro añadiendo al lado amarillo medio, después, amarillo claro, finalmente blanco. Una vez puestos los colores podemos fundirlos o no. Su mezcla sale rica y variada y no monótona.
Queremos aclarar un naranja. ERROR: primero logramos el naranja mezclando amarillo y rojo, después lo aclaramos con blanco. En la escala al final ha obtenido un naranja apagado. LO CORRECTO: parte de un naranja medio, aclara con un naranja claro, sigue con un amarillo medio (que es un amarillo casi naranja) y termina añadiendo blanco.
Queremos pasar de rojo carmín al naranja. ERROR: al rojo le añadimos un poco de azul para obtener algo parecido al carmín, después le añade amarillo para anaranjar, pero como queda apagado le añade más rojo, después más amarillo y le queda un naranja amarronado. LO CORRECTO: en la escala se parte del carmín, se yuxtapone al lado un rojo cadmio oscuro, se vuelve a yuxtaponer un rojo cadmio medio, un rojo cadmio claro, después un bermellón, le sigue un naranja oscuro y finalmente un naranja medio.
Creo que ya ha captado el truco, no se aclara con blanco sino con matices claros, cuando no hay más remedio se usa el blanco.
La gama para iniciación de estudiantes en la «lista de la compra» es muy limitada, prácticamente tiene un representante de cada color fundamental, pero con el tiempo debería adquirir más. Veamos qué matices puede ir añadiendo.
Amarillos: amarillo cadmio claro, amarillo cadmio limón, ocre amarillo, tierra siena natural, amarillo cadmio medio, amarillo cadmio naranja, amarillo de Nápoles.
Rojos: rojo cadmio medio, rojo cadmio claro, rojo cadmio oscuro, laca carmín, rojo inglés.
Azules: azul ultramar oscuro, azul ultramar claro, azul cobalto, azul cerúleo, azul de ftalocianina.
Violeta: violeta cobalto, violeta de ftalicianina.
Verdes: verde esmeralda, verde vejiga, verde de ftalocianina.
Tierras: tierra sombra tostada, tierra sombra natural, tierra siena tostada,
Negro: negro marfil.
Con respecto a los colores se suele pensar que la diferencia entre dos tonos parecidos es muy pequeña y comprando sólo uno nos podemos arreglar. Por ejemplo, se dice que el ocre amarillo y el tierra siena natural son parecidos que se puede sustituir este último añadiéndole al ocre un poco de azul, pero entonces es cuando caerá en el gran error de las mezclas impuras. Cada color es un pigmento que tiene un origen puro e independiente insustituible. Sólo en el caso de pinturas de escasa calidad se crean colores con mezclas de pigmentos, para abaratar, pero en los colores de calidad, los pigmentos están creados con un solo pigmento que poseer sus características propias, aunque a usted le parezca que lo puede sustituir haciendo una mezcla mágica.
Hágase de una carta de colores de su marca preferida y vaya adquiriendo colores según sus preferencias. También puede comprar colores de diferentes marcas, pues todas se pueden mezclar entre sí.
El oscurecimiento del color es otro problema parecido al del aclarado. Usted debe partir de un color y oscurecer con el mismo tono más oscuro o con una escala lógica de tonos oscuros. Cuando ya tenga todos los tonos oscuros puede usar una mezcla artificial parecida al negro. Por ejemplo, queremos oscurecer el naranja. No añadiremos negro, sino un rojo, después un rojo oscuro, a continuación un carmín y finalmente un carmín mezclado con un complementario, es decir, un verde oscuro. Si lo desea totalmente oscuro, ponga negro. En definitiva, OSCUREZCA CON TONOS DEL MISMO COLOR OSCURO O DE LA MISMA GAMA Y CON SU COMPLEMENTARIO.
Ha de comprender que en las sombras no hay algo marrón, gris, negro, sino que en la sombra hay colores, oscuros, pero colores.
La mezcla de colores básicos se realiza de la siguiente forma:
Verdes: mezclando amarillos con verdes, con azules, con celestes o con negro. También mezclando azules con verdes, ocres con azules o celestes.
Naranjas. Amarillos con rojos, rosas; naranjas con amarillos; rojos con naranjas.
Violetas: azules o celestes con rojos, rosas o carmín.
Marrones: mezclando amarillos, rojos y azules, se obtienen pardos, más bien sucios. Use todas las gamas de tierras.
Negros: azul ultramar oscuro con tierra sombra tostada; carmín con verde oscuro.
Los amarillos, rojos y azules no se pueden conseguir mezclando colores porque son primarios.
Con respecto al color, y más en un arte creativo, dar reglas es muy arriesgado, pero las que le he dado suponen una iniciación. Al final cada artista tiene su forma de colorear. Si no fuera así todos pintaríamos igual y precisamente eso es lo que evita el arte: la uniformidad.

13. Firmar el cuadro
La firma del cuadro es una tradición. Tiene su técnica para realizarla con éxito.
Primero decida qué va a escribir. Puede poner su nombre y apellidos, con todas las combinaciones posibles, o un seudónimo. También puede crear un símbolo o anagrama.
Otro problema es dónde firmar: delante o detrás de cuadro.
Si firma delante puede hacerlo en cualquier esquina, normalmente se usan las inferiores.
Si no desea «estropear» la estética del cuadro con la firma, puede escribirla detrás, en la tela, con un rotulador permanente o con pintura diluida.
Para firmar delante es mejor que espere a que el cuadro se seque al tacto. Use un pincel fino de pelo suave del n.º 1 ó menor, diluyendo el óleo con un medio. Para mayor comodidad ponga el cuadro horizontalmente en una mesa y apoye los brazos en dicha mesa para que no le tiemble el pulso. Diluya la pintura de modo que la línea se escriba con facilidad. Ensaye antes en cualquier papel.
Algunos artistas incluyen la fecha. Puede escribir el año al lado del nombre. Otros prefieren escribirla la fecha completa detrás.
También se suelen hacer dedicatorias delante o detrás del cuadro, sobre todo cuando se regala. A la persona que recibe el cuadro le gustará recordar el hecho.
Tenga en cuenta que los cuadros firmados, en las subastas, tienen un valor económico mayor que un cuadro no firmado que puede ver reducido su precio un 50 %. Si no firma su cuadro le está quitando valor. Quizás usted no se plantee estas cosas, pero sí sus herederos. Si incluye la fecha, se lo pone más fácil a los tasadores, expertos, historiadores de arte. Si nos ponemos muy comerciales, lo que vale de un cuadro es la firma, es decir, la notoriedad que alcanza el nombre del artista.
Para que sus herederos puedan autentificar los cuadros —demostrar que es suyo— haga un archivo catalogando sus cuadros. Es muy simple, haga un álbum de fotos de sus cuadros o del artista cogiendo el cuadro o a su lado y escriba detrás de las fotos con rotulador permanente: nombre completo del artista, título, fecha completa en que terminó el cuadro, tamaño en centímetros o pulgadas, tipo de soporte, técnica empleada, firme, número de orden en que realizo el cuadro, a quién fue vendido por primera vez —su es su caso—, por cuánto dinero lo vendió, etc. Si no llega a nada, por lo menos sus herederos tendrán un buen recuerdo.

14. Cómo limpiar la paleta
La limpieza de la paleta tiene mucha importancia, aunque le parezca mentira. Si deja restos de pintura le esta añadiendo, sin saberlo, problemas técnicos al cuadro.
Los pegotes se van secando y el alumnado, como la pintura es cara, tiene la tentación de disolver la pintura semiseca para utilizarla, pero por mucho que lo intente ya está seca para siempre. Al alumnado le parece que está pintando, pero lo que hace es trabajar con un residuo. El más listo, quita la costra seca con una espátula y mete el pincel en la pintura que queda más fresca. El alumno debe saber que el proceso de secado del óleo es IRREVERSIBLE. Por ello recomiendo que se use pintura fresca, que se sea tacaño en echar los pegotes en la paleta y que se eliminen los pequeños restos que puedan quedar.
Algo parecido pasa con la zona de mezclas. Usted deja la zona que se seque y pasado unos días cree que está dura, pero si hace una mueva mezcla sobre otra seca, ésta última se puede ablandar, sobre todo con esencia de trementina y se lleva restos al cuadro.
Por tanto, cuando acabe la sesión limpie toda la paleta y cada sesión empezará con la paleta completamente limpia. Todo consiste en coger el hábito, cuando se acostumbre le molestará tener restos en la paleta.
Para limpiarla, con una espátula raspe todos los restos frescos o duros que pueda y échelo en un periódico inservible. Después coja un trapo seco y frote fuertemente. Si es necesario impregne el trapo con trementina, pero use muy poca, con el trapo seco la paleta queda perfecta.

15. Cómo limpiar bien los pinceles
Lo que menos les gusta a los estudiantes es la limpieza minuciosa de los pinceles, pero es importantísimo si deseamos una excelente conservación. Los pinceles de mala y buena calidad prolongan enormemente su vida si se saben cuidar.
Los pinceles hay que limpiarlos bien tras terminar la sesión de trabajo. No basta con introducirlos en el disolvente y secarlos con un trapo. El resultado será que el pincel, en la próxima sesión estará duro e irá acumulando restos de pintura en las raíces. Un buen pincel, se convierte rápidamente en una escoba que pierde la forma y la flexibilidad. Todo ello se puede evitar.
Quite todos los restos de pintura con un trapo, después sumerja el pincel en el disolvente y séquelo de nuevo en el trapo.
Finalmente hay que lavarlo bajo el grifo con agua y jabón. Da igual el tipo de jabón que use, puede ser en pastilla, en gel, champú o lavavajillas. Impregne las cerdas del pincel en el jabón y frótelo en la palma de la mano sin abrirlo como una escoba. Enjuague, vuelva a enjabonar y a frotar en la palma. El pincel está limpio cuando sale la espuma totalmente blanca. Una vez enjuagado, se sacude fuertemente para quitarle el exceso de agua. Finalmente se le da la forma con los dedos. En los pinceles de pelo suave sobre todo ha de dejarle la forma, pues si se quedan deformados la próxima vez que vaya a usarlo le costará recuperar la forma original.
Coloque los pinceles en un bote con las cerdas hacia arriba para que se sequen, si los deja mojado en la caja de pinturas tardan más en secar.
Si está en una academia, limpie los restos con disolvente y un trapo y cuando llegue a casa no se olvide de lavarlos bien con jabón y dejarlos secar.
La próxima vez que vaya a pintar tendrá el pincel como nuevo.
No impregne los pinceles de cosas raras como aceite, vaselina, etc., lo único que hará es estropearlos a la larga.
Si ha pasado meses sin pintar y el pincel le parece que está rígido, lávelo con jabón y déjelo secar, estará en mejor estado.
Un pincel que ha perdido la forma, que está como una escoba, difícilmente se puede arreglar, tendrá pintura acumulada en las raíces. Personalmente he perdido mucho tiempo arreglando pinceles estropeados y nunca han quedado como nuevos.

16. Cómo se ha de secar y conservar el cuadro
Para la buena conservación de un cuadro hay que seguir unas pautar.
La primera es dejar que el cuadro se seque a su ritmo, sin pretender acelerarlo. La pintura al óleo se seca desde fuera hacia dentro, es decir, que cuando está seca la superficie, el interior esta semiseco y en empastes gruesos el interior permanece fresco muchos meses. Si usted se empeña en acelerar el secado, no está más que adelantando su envejecimiento. Incluso las capas finas tardan 5 ó 6 meses en secarse completamente.
Por tanto, DEJE QUE EL CUADRO SE SEQUE DE FORMA NATURAL. Los artistas que pintan al óleo se empeñan en acelerar el secado y los que pintan con acrílico en retrasarlo. ¡No! Si está pintando al óleo, respete sus características.
Para un buen secado cuelgue el cuadro en una pared. La habitación tendrá una ventilación normal, sin corrientes de aire. El cuadro tampoco debe recibir la luz directa del sol, pero sí le conviene la luz indirecta. Tampoco puede poner el cuadro a secar encima o cerca de estufas, lámparas, fuentes de calor o ventiladores. No tape el cuadro con trapos o papel, pues no se renueva el oxígeno.
La pintura al óleo se seca por oxidación, es decir, que absorbe el oxígeno del aire a través de unos poros microscópicos. Durante los tres primeros meses el proceso es rápido, pero después continúa lentamente.
Otro consejo es MOVER LOS CUADROS LO MENOS POSIBLE Y CON MUCHO CUIDADO. Lo que más deteriora los cuadros son los accidentes. Se les hace rápidamente bolladuras, rajas, sietes, se estropean las esquinas, se pega la pintura si se apilan varios cuadros. Como le digo, el cuadro que mejor se conserva es el que se cuelga y no se toca. Cuando se guardan los cuadros amontonados en un trastero o desván es cuando aparecen los accidentes, humedades, desprendimientos y amarilleamientos.
No limpie la superficie del cuadro con nada que tenga agua —aunque sea muy escurrido—, productos de limpieza para muebles, abrillantadores, detergentes, jabones, disolventes, alcohol, aceites, productos alimentarios. El cuadro se limpia únicamente con un plumero y un trapo seco. Todo lo que aplique es acelerar el envejecimiento del cuadro. NO JUEGUE A SER RESTAURADOR DE OBRAS DE ARTE.
Cuando esté bien seco, barnice el cuadro.

17. Cómo se ha de barnizar el cuadro
Barnizar un cuadro al óleo es imprescindible, sobre todo si desea que dure muchos siglos. Claro, si eso no le importa, no es necesario que lo barnice.
Como le decía antes la pintura se oxida —absorbe oxígeno—, pero el problema es que el óleo, aunque sea lentamente, siempre va a estar oxidándose. Si usted barniza el cuadro, está sellando la superficie del cuadro y paraliza el proceso. Una pintura sin barnizar se va endureciendo y acaba partiéndose, lo que se conocen por grietas. Si se barniza el proceso de endurecimiento se retrasa, continúa más tiempo flexible.
Otra función del barniz es unificar la superficie del cuadro, ya que puede presentar zonas mates y brillantes a la vez.
Para barnizar un cuadro debe estar bien seco, si no es así, cuando aplique el barniz con la brocha pueden existir colores que se diluyan. Un cuadro hecho con una capa fina de pintura se puede barnizar a partir de los seis meses y con pintura espesa a partir de un año. Si lo barniza antes, puede existir el riesgo de que se diluyan algunos colores.
Para barnizar el cuadro compre un «barniz para cuadros», los hay brillantes, satinados o mates. Ponga el cuadro en posición horizontal. Eche barniz en un recipiente, después aplíquelo por franjas ordenadamente con una brocha ancha extendiéndolo bien. En la tiendas de bellas artes venden brochas anchas de pelo suave, algunas no son caras. Si el barniz es brillante aplique dos manos finas esperando que la anterior se seque antes. No ponga el cuadro en posición vertical hasta que esté completamente seco, cosa que suele tardar medio día. Si pone el cuadro inmediatamente en posición vertical se pueden producir regueros, goterones, etc.
También puede aplicar el barniz en forma de spray. Para ello coloque el cuadro en posición horizontal y proteja el suelo o la mesa con papeles de periódico. Remueva el bote durante un minuto. Aplique el barniz a unos 30 centímetros de distancia de la superficie del cuadro y extiéndalo de forma homogénea. Cuando haya terminado ponga el bote boca abajo y pulse el botón de pulverizado hasta que no salga barniz sino aire. De esa forma no se atorará y secará el barniz en el sistema de pulverización. Deje el cuadro que se seque en posición horizontal por lo menos medio día para que no se hagan chorreones o regueros.
El barniz, aunque protege la pintura, no la hace impermeable, siga las normas de conservación del apartado correspondiente.

18. Final
No es lo mismo una buena conservación que una buena restauración. Conservar es mantener el cuadro intacto, tal como lo dejó el artista, de forma que sufra lo menos posible el paso del tiempo. Restaurar es reparar los desperfectos, accidentes, pérdidas, etc., que sufre la obra. Una obra bien conservada vale más que una obra bien restaurada —aunque la restauración sea cara—. El cuadro restaurado es una obra que ya está hecha por dos manos, la del artista y la del restaurador. Por tanto, dé valor a sus obras y consérvelas adecuadamente, sus descendientes se lo agradecerán.

                                             

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